La mayoría llega a esta formación porque algo se ha quedado en silencio
¿Qué está haciendo realmente este sonido — mecánicamente, con la atención, con el sistema nervioso, con el cuerpo sutil?
Puede que lleves años practicando asana. Puede que ya enseñes. Puede que cantes Om al principio y al final de la clase sin que nunca te hayan enseñado qué estás haciendo en realidad.
En algún momento surge una pregunta. No qué significa simbólicamente, sino qué está haciendo. ¿Por qué una sala de treinta personas cantando la misma sílaba se siente distinta de una sala de treinta personas sentadas en silencio? ¿Por qué insiste la tradición en que el sonido no es una decoración alrededor de la práctica, sino una práctica por derecho propio, con sus propios textos, su propio mapa y su propio destino?
El Nada Yoga es la respuesta a esa pregunta. No es una materia menor — es uno de los métodos completos más antiguos de la tradición yóguica, descrito en los Upanishads, cartografiado en el Hatha Yoga Pradipika, y preservado en India a través de una cadena ininterrumpida de profesores que lo transmitieron de la única manera en que puede transmitirse: de voz a voz. En esta formación lo aprendes como es debido.